
Europa tiene, como todo por otra parte, sus cosas buenas y malas. Dentro de las malas, está la investigación científica. Paradójicamente, dentro de las buenas está el racionalismo, como herederos directos de la cultura grecolatina. Y digo esto, porque según todas las encuestas, el porcentaje de población estadounidense que cree que los extraterrestres nos visitan constantemente o que el hombre no es fruto de la evolución o incluso que la tierra no gira alrededor del sol, es muchísimo mayor que el porcentaje de población europea que lo cree. ¿La razón? Procuraremos analizarlo en otros post.
¿A qué viene esto? Hace poco estuvimos hablando sobre creacionismo-evolución, y recordé un artículo que leí hace un año de Pedro Fernández Barbadillo. Su título, nada tendencioso: “La locura darwinista: post apto solo para personas maduras” (que a la vez, lo saca de otra fuente). En rojo, los extractos del post.
“El darwinismo, como ya saben los lectores de esta página y cualquier persona informada, es una doctrina esotérica que afirma que la vida comenzó en un charco templado por casualidad y que una bacteria llega a ser un elefante o una almeja aprovechando algunos errores que a veces se producen en la copia del genoma, y así acumulando errores aprovechables se hace la bacteria más grande y no sabemos si más adaptada, porque sobre este tema hay dudas, pero sobrevive y es apta por definición y con trompa.”
Calificar al darwinismo de “doctrina esotérica” es una auténtica sandez. Lo esotérico, se refiere a lo “oculto” o “reservado”. Otra acepción que recoge la RAE es “de difícil acceso para la mente”. Si tomamos esta última, supongo que el cálculo diferencial debería salir en “Cuarto Milenio”. El Darwinismo no oculta nada: Es una explicación empirica y racional de por qué los organismos que actualmente habitan este planeta (y quizá en todos) no han estado siempre, y de por qué estn los que est´´an, y no otros.
“Estas explicaciones son ciertamente absurdas para todos los no iniciados, y tamaños desatinos dejan perplejo a quien no esté abducido por esta secta, y son imposibles de tragar por cualquier persona con un mínimo de objetividad.”
La teoría de la Evolución de Darwin tuvo un gran acierto, hecho que tienen en común las grandes teorías científicas: La simpleza. Descubrió el mecanismo básico por el cual se generaban esos cambios: La selección natural. ¿Qué ocurre si la población crece exponencialmente, y los recursos disponibles son cada vez más escasos? Que sobreviven los mas fuertes, y estos supervivientes transmitirán sus caracteres a sus descendientes. Así, si sobreviven los individuos de una especie de ave con el pico más largo, las siguientes generaciones acentuarán ese rasgo, hasta que todas los individuos de esa especie, asombren milenios después a turistas como nosotros con sus prominentes picos.
¿Es razonable, no? Y lo más curioso es que estas explicaciones coinciden con los registros fósiles, donde podemos ver cómo han ido cambiando las especies a lo largo de los (muchos) años (incluyendo los elefantes).
“¿Cómo hay tantos creyentes en una doctrina tan absurda? La respuesta tiene mucho que ver con lo que podríamos llamar el espíritu de nuestro tiempo: el cientifismo, una actitud materialista extrema, que pretende saber lo que en realidad se desconoce y amparándose bajo el manto de la ciencia - una buena capa todo lo tapa- como también lo hicieron otras doctrinas cientifistas como el marxismo, tacha de ignorantes y retrógrados a quienes se atreven a reírse de tantas estupideces.”
En realidad “pretender saber lo que se desconoce” es nuestro objetivo. Eso lo reconocemos. Por otra parte, comparar el darwinismo con el marxismo tiene delito y solo puede ser fruto de las mentes mas calenturientas.
El (neo)darwinismo es materialista. Eso es innegable. Como lo es la ciencia moderna. Pero no se trata de negar lo espiritual o la trascendencia. La ciencia no puede incluir en sus modelos aquello de lo que no tiene evidencia. Supongo que tras esta crítica se esconde un complejo de inferioridad cientifica provocado por un dualismo que cae en saco roto: Los modelos, y en concreto éste, funcionan muy bien sin necesidad de recurrir a un dios o motor trascendente. Y aunque no lo hiciera, no podemos incluir algo ultra-materialista, simplemente porque no hay evidencia de que eso exista.
“La persistencia de una doctrina tan estrafalaria y contraria al sentido común solo es posible explicar por motivos sociológicos y psicológicos.
La necesidad psicológica que alberga esta gente de ser producto del azar es posible que esté relacionada con el rechazo consciente o subconsciente de su progenie.
Dawkins nos dice que solo desde Darwin es posible ser un ateo intelectualmente satisfecho. Darwin inventó un mecanismo no teleológico pero absurdo y sin sentido: los más aptos sobreviven y eso explica el hecho evolutivo. Esto es fundamental, esa satisfacción que al parecer esta estúpida doctrina produce, es la responsable de la existencia de tantos tipos aparentemente normales, que son capaces de tragarse esas locuras, y de la censura y tergiversación tan imprescindible para la persistencia del darwinismo como teoría científica oficial.”
No sé realmente cómo comentar este texto ya que él mismo lo dice todo. Entiendo que a este personaje le fastidie que nada tenga sentido. Pero… ¿Por qué debía tenerlo? ¿Por qué un propósito? El mundo no tiene necesidad de tener un propósito. Cuando las moléculas se unían unas con otras azarosamente en aquel espectacular polvo de estrellas tras la gran explosión, no habia proposito. Sólo el ser humano siente la necesidad de darle un propósito al cosmos. Y eso que hay una maravillosa rama de las matemáticas llamada “probabilidad”.
“El darwinismo es tan científico como la alquimia, pero más milagroso. Como ésta aún no ha conseguido demostrar que el plomo se trasmuta en oro, pero como los alquimistas, están en ello, solo necesitan unos siglos o unos millones de años de prórroga para poder demostrarlo. Y también el darwinismo tiene su piedra filosofal, ésta es el error en la copia del genoma, que dándole tiempo al tiempo y con algo que llaman aptitud y adaptación, algo indefinible y mágico, hace que una bacteria transmute en una sardina con su raspa y todo como bien sabemos.”
La diferencia fundamental es aquello que define lo que es ciencia o no: El método científico. Se plantea una hipótesis y en función de las evidencias obtenidas a través de la experimentación/observación, se confirma o no. ¿A qué se refiere este personaje con la piedra filosofal? A las mutaciones. Las mutaciones son cambios en el código genético. A veces no tienen ninguna consecuencia, a veces son perjudiciales y a veces son beneficiosas. Las beneficiosas, claro esta, aunque sean pocas, se conservan. Decimos que son beneficiosas porque dotas al organismo en el que asientan de una mejora cualitativa o cuantitativa. La aptitud y la adaptación no son nada indefinible. La aptitud es la “Capacidad para operar competentemente en una determinada actividad”y la adaptación es “acomodarse a las variaciones del medio”. Es decir, resumiendo:
Mutación=a veces beneficio=Mejor adaptación=selección natural=evolución.
No es magia…es ciencia.
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